El reinado de UPN está lleno de luces y sombras. El consistorio ha ido metiendo a Iruña en un túnel oscuro, apagando una a una las luces que iluminaban esta ciudad. Primero apagaron las luces de la historia que, bajo la Plaza del Castillo, iluminaron nuestro desconocido pasado. Es más difícil saber qué queremos ser si no sabemos lo que fuimos.
Luego apagaron las luces de la autoorganización y de la autogestión del Euskal Jai, con la que se alumbraba un desierto cada vez más plagado de féretros comerciales, contenedores culturales y antros de pseudovida.
Veinte luces más se encendieron cuando se ocuparon veinte casa y naves más en desuso en Iruñerria. Y también las apagaron, usando su fuerza bruta.
A nuestro amigo Errea lo han puesto a la sombra, en txirona, por quitarle la gorra a una municipal. ¡Qué pocas luces! Y a las demás nos acosan en los callejones, nos multan, insultan, ultrajan y golpean. Además, sus ojos nos controlan día y noche, a tiempo real, muy cívicamente. Y es a todas luces, una injusticia, que las vecinas no podamos poner carteles ni tender la colada, mientras El Corte Inglés invade nuestro espacio visual con publicidad agresiva incitando al consumo.
Sin embargo, están a años luz de apagarnos ¡Que no nos cieguen con sus despilfarradoras bombillas de navidad!¡No dejemos que el agujero negro de UPN engulla nuestros derechos, dignidad y sueños! Demos fuego a nuestras bengalas, antorchas y candelas para encender así la mecha que dinamitará de una vez para siempre el reino de las tinieblas ¡Ya vemos la luz al final del túnel!
Iruñerria piztera goaz!